Chumby: un juguete que muestra widgets de la webA ver, para empezar ¿a qué viene el nombre de Chumby?

El Chumby presenta en su pantalla táctil las noticias, la estado del clima, los resultados deportivos y las cotizaciones de bolsa. También incluye una excelente función de radio por Internet. Y también puede ser su nuevo despertador. Parece calculado deliberadamente para hacer que este chisme de 180 dólares, como si fuera el descendiente espiritual del Gumby y del Furby.

El aspecto del Chumby es igual de encantador: pequeño, bello y blandito. Toda la carcasa de vinilo del Chumby (disponible en negro, gris o beige) es acolchada, salvo la pantalla táctil de 3,5 pulgadas.

¿Qué es el Chumby? ¿Para qué sirve? Eso ya esta de más de responder, porque este invento pequeño y extraño es tan amorfo como flexible y friki.

En pocas palabras, el Chumby permanece sobre el escritorio, la mesilla de noche o la encimera de la cocina, conectado a un enchufe y a la red sin cables doméstica. Cada 30 segundos, aproximadamente, la pantalla cambia para mostrar un widget distinto.

Los widgets del Chumby son exactamente lo mismo que los widgets del Mac, de Windows Vista o del iPhone: programas pequeños, sencillos y de una sola función. Como es de esperar, los widgets incorporados presentan la meteorología local, estadísticas de bolsa, resultados deportivos y titulares de prensa (en este caso, los del New York Times; al hacer clic sobre un titular se puede leer el artículo completo).

Al ser relativamente fáciles de programar, los widgets del Chumby se están multiplicando como conejos. Hasta ahora hay unos 700; cada semana surgen unos 25 nuevos en Chumby.com. Como es de esperar, su grado de sofisticación y de acabado es variable, pero hay algunas ráfagas de brillantez.

Hay un widget de YouTube para matar el tiempo viendo los vídeos más populares del momento (los vídeos se ven especialmente bien en la pantalla en color de 320×240 píxeles, y el sonido es claro y bastante alto gracias a los altavoces estéreo traseros. También se puede conectar el Chumby a unos altavoces más grandes). Otro de los widgets muestra el vídeo diario del Top 10 de David Letterman.

El widget visor de correo-e muestra los mensajes que hemos recibido en nuestro buzón o en Gmail; para leer el mensaje completo, basta con hacer clic en la línea del asunto. No, no es posible responder con el Chumby. No obstante, es práctico ir preparándonos para el día que nos espera y leyendo las crisis que se avecinan antes de llegar a la oficina (y sin duda es más interesante que leer la caja de los cereales).

También se puede instalar el widget de Dailio, que proporciona a cada Chumby una dirección de correo-e propia. Cualquier foto que le enviemos aparecerá en la rotación del widget, transformando nuestro Chumby en el marco digital más práctico del mundo.

Hay otros widgets que presentan las imágenes de nuestras páginas favoritas de Flickr, Facebook o MySpace, el estado de las subastas de eBay que nos interesan, las falsas noticias de The Onion o nuestra cola de películas por alquilar en Netflix.

Algunos widgets permiten dibujar en la pantalla con la uña, ya sea para dejarnos notas a nosotros mismos (’recoger a Papá’) o simplemente para garabatear. Hay widgets con la palabra del día, para aprender a tocar el piano, 89 relojes distintos, 53 webcams, 50 juegos, 25 widgets de estadísticas deportivas, y así sucesivamente. Veálos usted mismo en chumby.com.

Para elegir y configurar nuestros widgets es preciso visitar dicho sitio web. También los podemos agrupar en conjuntos denominados Canales, de modo que, por ejemplo, algunos aparezcan por la mañana y otros por la noche.

El Chumby también complementa su utilidad sobre el escritorio y la mesilla de noche con la inclusión de una función de radio por Internet absolutamente fantástica. De hecho, puede que sea la radio por Internet más pequeña que existe. Se puede elegir entre cientos de emisoras listas para escuchar (a través de Shoutcast y de otras recopilaciones de emisoras) o podcasts. Con cierta dificultad, incluso se pueden introducir las direcciones de fuentes que aún no figuren en la lista.

Por último, el Chumby también cumple las funciones de un excelente despertador. Se pueden programar varias alarmas: para despertarnos cada día a una hora distinta, si así se desea, con un tiempo de cabezadita distinto en cada caso. (La función Snooze se activa dando una palmada en la parte superior del Chumby). También podemos elegir con qué fuente de sonido despertarnos: diversos bips, o bien podcasts, radio por Internet o ficheros musicales MP3 en un llavero de memoria flash conectado a uno de los dos puertos USB del Chumby (que, por cierto, también puede reproducir música de la mayoría de los modelos de iPod, aunque no como sonido para despertarse). Es una lástima que el Chumby no permita simplemente introducir las cifras de la hora de levantarse, tal como lo haríamos con un teléfono de tonos –una idea para despertadores que llevo años reclamando. Sigue siendo preciso pulsar los frustrantes botones de subir/bajar. Tampoco ofrece un temporizador de apagado diferido para acostarnos con música de fondo.

El mayor atractivo, no obstante, son los widgets. De hecho, lo son tanto que el Chumby está repleto de funciones de hardware que actualmente no sirven para nada, sino que permanecen a la espera de que algún programador con iniciativa cree widgets que los aprovechen.

Por ejemplo, el Chumby dispone de sensores de inclinación; hay un juego, llamado Chumball, en el que hay que guiar una bola por una serie de pasarelas (inclinando el Chumby en las manos) sin que caiga por los lados.

Por lo demás, dichos sensores están prácticamente desaprovechados. Alguien debería escribir un programa que sirva para cambiar al widget siguiente con sólo inclinar el Chumby o darle una palmada; por ahora sólo se puede cambiar de widget esperando 30 segundos o abriendo la pantalla del panel de control del Chumby y seleccionándolo.

Hasta el momento, el micrófono incorporado es completamente inútil, igual que el conector para una pila de 9 V del compartimiento inferior. Está claro que este chisme tiene montones de posibilidades por explotar.

Tal vez por eso buena parte de su atractivo va dirigido a los tecnófilos. Dentro del Chumby late un corazón Linux, y la web de Chumby está repleta de consejos, trucos y mandatos que permiten a los hackers que haya entre nosotros abrir una línea de mandatos y modificar el software de formas deliciosamente retorcidas. ¿A qué otra empresa se le ocurriría publicar en su página web una invitación como la siguiente?: ‘Si eres hacker y no te importa invalidar la garantía, seguramente podrás encontrar alguna forma de hacer funcionar un ratón o un teclado con el Chumby’

En el Chumby también hay muchos aspectos mejorables. Parece casi ridículo que algo tan pequeño, inalámbrico y estrujable tenga que permanecer enchufado a una toma de corriente. Está reclamando a gritos una batería recargable.

Los niveles normales de volumen de los vídeos de YouTube y las emisoras de radio por Internet son muy diversos. Por eso sería todo un detalle que se pudiera ajustar el volumen sin tener que profundizar dos niveles de menús.

La pantalla táctil del Chumby es puntillosa a veces; el manual de instrucciones propone utilizar el canto de la uña, lo cual parece un poco excesivo.

No obstante, la pantalla del Chumby no es tan irritante como su circuitería inalámbrica, que antes o después acaba irritando practicamente a todo el mundo. El Chumby no detectó mi red, pese a encontrarse a tres metros de distancia de mi estación base inalámbrica; tuve que introducir el nombre manualmente. Aún así, el alcance inalámbrico del Chumby es relativamente corto y la conexión se interrumpe periódicamente.

Aún así, la noción fundamental del Chumby tiene algo de brillante. Los widgets son un mecanismo delicioso, útil y práctico para entregar material de la web; ¿por qué encerrarlos en un ordenador de 700 , que consume grandes cantidades de energía? Desvincularlos de él para meterlos en un juguete tan simpático como fácil de usar tiene todo el sentido del mundo.

De hecho, los widgets del Chumby son incluso superiores a los de Mac/PC/iPhone, por una razón muy sencilla: no hay que activarlos explícitamente. Aunque los widgets de Mac o de PC se abren pulsando sólo una tecla, uno tiene que acordarse de hacerlo, y entretanto pueden haber pasado varias semanas. En cambio, los widgets del Chumby siempre están ahí, esperando a que les echemos un vistazo, manteniéndonos al día de lo que sucede en el mundo (y en el de nuestros amigos). El efecto práctico sobre nuestra vida es completamente diferente.

Fuente: CanalPDA

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