Bloohound, un jet supersónico con 4 ruedas

Posted by tecnologialider On May - 18 - 2009

El bólido fue desarrollo por Richard Noble, otro británico, que ahora se empeña en superar este récord con un nuevo prototipo que será puesto a prueba el próximo año, según lo previsto.  Hace 12 años, el piloto británico Andy Green impuso un récord mundial en velocidad: rompió la barrera del sonido al alcanzar 1 227,94 km en un vehículo, con forma de avión.

La semana pasada, Noble presentó, en Londres, Inglaterra, las maquetas que muestran el diseño de este vehículo-jet al que llamó Bloohound, en honor a los misiles supersónicos defensivos que Inglaterra utilizó durante la Guerra Fría.

En el sitio, http://www.bloodhoundssc.com, Noble explica que combinará un motor de cohete y uno a reacción, como el usado en el Eurofighter Typhoon, un avión de combate.

El reto es que el Bloohound, que tendrá cuatro ruedas en contacto con el suelo, alcance un poco más de 1 600 kilómetros por hora, una velocidad nunca antes alcanzada.

Edy Ayala, físico de la Politécnica Nacional, dice que esta velocidad representa 447 metros por segundo, más del 30% de la velocidad del sonido. La velocidad del sonido es de 340 metros por segundo, en promedio.

Aunque parezca sorprendente, esta velocidad no supone un riesgo para el piloto. Lo que sí lo es peligro, según el físico Marco Bayas, es el proceso de aceleración y desaceleración”.

“Cuando el piloto está sometido a esta presión, hay un trastorno en el flujo sanguíneo y, con frecuencia, se producen desmayos”. El límite de tolerancia es cercano a 10 g, es decir, 10 veces la gravedad de la Tierra.

Por ejemplo, los humanos experimentamos aceleraciones verticales en los ascensores.

En ese caso, la sangre circula por vasos dilatables de manera que cuando el cuerpo es acelerado hacia arriba, la sangre se acumula en la parte inferior.

Cuando la aceleración es hacia abajo, aumenta el volumen de sangre en la parte superior del cuerpo. Bayas apunta que los astronautas están sometidos a presiones más altas en los transbordadores. Un estudio publicado en la revista Scientific American revela que si el conductor de un vehículo supersónico aprieta sus músculos abdominales en grado extremo y se inclina hacia adelante para comprimir el abdomen, puede minimizar la acumulación de sangre en los grandes vasos abdominales.

De esta manera evitan la pérdida de conciencia.

Aunque el estudio de los efectos de la aceleración en el cuerpo humano es importante, el equipo del británico Noble también centra su atención en el uso de materiales cerámicos más resistentes al calor.

A estas velocidades se produce una alta fricción y por eso recurren al empleo de nuevos materiales. Hoy, algunos autos de Fórmula 1 emplean materiales cerámicos para alivianar el peso y así reducir la potencia requerida para su arrastre.

Una de las principales diferencias del bólido Bloodhound y los autos de Fórmula 1 está en el motor. En el Bloodhound, este se limita a servir de arranque para un turborreactor, como los empleados en los caza EF 2000, y mover la bomba que alimenta de oxidante otro propulsor, que es el cohete.

En principio, el reactor funciona como único propulsor hasta alcanzar 500 kilómetros por hora. En ese momento comienza la combustión del cohete. Además, los motores en funcionamiento brindarán una aceleración de 2G (dos veces la gravedad de la Tierra).

Solo cuando la velocidad haya descendido hasta unos 300 kilómetros por hora, el sistema desplegará dos paracaídas y después actuará un sistema de frenos hasta detenerlo por completo. Solo en ese momento, el piloto que conducirá este aparato supersónico estará a salvo. Para Noble esta es una osada aventura en la que pocos se embarcan.

Las pruebas

Las ruedas de este bólido deberán girar cinco veces más rápido que las que las de los vehículos de Fórmula 1, lo que podría romperlas en pedazos.

Uno de los aspectos pendientes es dónde se realizarán las pruebas del futuro ‘coche bala’. La anterior, la de 1997, se realizó en el desierto de Nevada , pero el terreno se ha deteriorado mucho. Una de las opciones es Australia.

Para realizar estas pruebas se buscan lugares donde hay suficiente espacio para que los vehículos alcancen su velocidad máxima y puedan frenar. Sudáfrica también puede ser otra opción.

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